El análisis de aceite es una de las herramientas de mantenimiento predictivo más eficaces que existen. Examinando una pequeña muestra de aceite usado, un laboratorio puede describir el estado interno de un motor, de una caja de cambios o de un sistema hidráulico, y a menudo detectar un problema meses antes de que dé señales visibles.
Los valores que cuentan
Metales de desgaste (medidos en partes por millón): - Hierro (Fe): camisas de cilindro, cigüeñales, árboles de levas, engranajes - Aluminio (Al): pistones, cojinetes, cuerpos de las bombas de aceite - Cobre (Cu): cojinetes, casquillos, tubos de los intercambiadores - Plomo (Pb): material de recubrimiento de los cojinetes - Cromo (Cr): segmentos, rodamientos de rodillos - Estaño (Sn): recubrimiento de cojinetes, casquillos de bulón
Contaminantes: - Silicio (Si): entrada de polvo y suciedad, es decir, problemas en el filtro de aire - Sodio (Na) y potasio (K): contaminación por refrigerante - Agua: condensación o fugas del circuito de refrigeración - Dilución por combustible: inyectores defectuosos o demasiado tiempo al ralentí
Condición del aceite: - Viscosidad: debe mantenerse dentro del 10% por encima o por debajo del aceite nuevo - TBN (número de basicidad total): indica la reserva de aditivos restante - TAN (número de acidez total): indica el degradado del aceite - Oxidación: mide el deterioro térmico y oxidativo
Cómo interpretar los resultados: Un solo análisis es una fotografía; es la secuencia de varias muestras la que cuenta la historia real. Un hierro que sube despacio puede ser desgaste normal, mientras que un repunte repentino señala un problema en formación, que hay que mirar de inmediato.
Recomendamos un análisis cada 250-500 horas de servicio para los vehículos de flota y la maquinaria industrial. El coste de una muestra no es nada frente a una avería de miles de euros.



