Los sistemas hidráulicos transforman la potencia de un fluido en fuerza mecánica, y se encuentran en todas partes: de las excavadoras a las prensas, hasta los trenes de aterrizaje de los aviones. El aceite hidráulico cumple cuatro funciones esenciales: transmite la potencia, lubrica, transporta el calor y mantiene bajo control la contaminación.
Elegir el aceite equivocado puede llevar a averías gravísimas. Los aspectos a valorar son estos.
- Grado de viscosidad: los más comunes son ISO VG 32, 46 y 68. La elección depende del intervalo de temperatura de servicio y del diseño del sistema.
- Propiedades antidesgaste: los aditivos a base de zinc (ZnDTP) son el estándar, pero existen formulaciones sin zinc para los usos en entornos sensibles.
- Estabilidad a la oxidación: el aceite debe resistir la oxidación; de lo contrario se forman barnices y lodos que obstruyen válvulas y filtros.
- Separación del agua: una buena demulsibilidad separa rápido el agua del aceite y evita corrosión y daños por cavitación.
- Filtrabilidad: el aceite debe atravesar los filtros finos sin perder sus aditivos.
La gama hidráulica i-GlooOil cubre los grados de ISO VG 10 a VG 100, con formulaciones tanto a base de zinc como sin zinc, para cualquier aplicación industrial.


